El Colapso: Cuando la Tierra nos sacudió
Todo comenzó con el Colapso. Eso fue hace muchas generaciones, y las historias al respecto suenan hoy casi como cuentos de terror. No fue una guerra común. Fue una sincronización fatal de eventos naturales catastróficos: inundaciones torrenciales, tormentas de fuego que lo consumían todo y terremotos que sacudieron los continentes. Fue una época devastadora que borró casi cualquier prueba de cómo era la vida antes.
Hoy solo vemos los esqueletos de aquella época. Mira las ruinas de la superficie: las ciudades abandonadas, enterradas y olvidadas. Un ejemplo perfecto es el mapa de la Ciudad Enterrada. Antes de que la arena lo devorara todo, este lugar era conocido como Morano. Recientemente, fuertes vientos han vuelto a dejar al descubierto partes de la ciudad. Si te escabulles por las ruinas, aún puedes ver los viejos carteles; son las lápidas de una civilización cuyo nombre casi habíamos olvidado.
El Éxodo: La huida de los Valerus
Pero mientras el mundo ardía, había esperanza, al menos para quienes podían permitírselo. La tecnología estaba muy avanzada en aquel entonces, y los viajes espaciales estaban a punto de convertirse en una opción real. Una empresa llamada Acera parece haber movido los hilos aquí.
Se produjo el evento histórico del Éxodo. Un puñado de supervivientes adinerados, a los que hoy llamamos los Valerus, logró escapar de la destrucción. Abordaron maravillas tecnológicas que hoy se han perdido en el olvido y se lanzaron al espacio.
"Mientras nosotros luchamos aquí abajo por cada bala, sabemos que ellos están ahí fuera. Supervivientes en el espacio."
Si hoy te detienes en el Spaceport, verás las colosales torres de lanzamiento. Son visibles desde kilómetros de distancia: monumentos gigantescos de un progreso tecnológico que hoy apenas podemos imaginar. Desde aquí, los transbordadores del Éxodo rugieron hacia el cielo, cargados de esperanza y desesperación.
Tal vez los caminos futuros nos lleven a estaciones espaciales o incluso a la Luna. Eso sería algo increíble. Incluso nuestra infraestructura actual es un legado del Éxodo. El red de túneles, tuberías y puntos de extracción que usamos los Raiders proviene de esa época. Originalmente se construyeron para transportar toneladas de material para la construcción de los emplazamientos del Éxodo. Este enorme sistema de montacargas y rutas de transporte rápido se reutilizó más tarde y hoy es lo que conocemos como nuestra línea de metro civil.
La Era del Amanecer: Un breve respiro
Después de que la élite se fuera y la mayor parte de la población fuera aniquilada, reinó una profunda oscuridad. Pero generaciones más tarde llegó la Era del Amanecer (Age of Sunrise). Los ancianos todavía hablan de ello hoy en día. Fue una era de optimismo. La ecología del planeta comenzó a regenerarse, se redescubrieron antiguas tecnologías y los humanos volvieron a construir una sociedad organizada.
En esta época surgieron las cúpulas hidropónicas que hoy encuentras en el mapa de la presa de Alcantara, en el pantano fangoso. Fueron un experimento audaz para que la humanidad dependiera menos de las raíces, hongos y bayas recolectadas. Fue el intento de volver a vivir en lugar de simplemente sobrevivir. Pero la paz era engañosa.
La Primera Ola: Cuando los radares muestran "Arcs"
Entonces llegó la Primera Ola. Un evento que quedó grabado en la memoria de quienes sobrevivieron. Los robots Arc comenzaron a llover del cielo en enormes enjambres, destruyendo toda la estabilidad de la Era del Amanecer. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los llamamos "Arc"? Se debe a los sistemas de radar de la gente de la superficie. Cuando las máquinas llegan desde la órbita, dejan una señal característica en forma de arco en los monitores: un Arc. Estas primeras máquinas eran todavía muy rudimentarias. Los Raiders de entonces encontraron rápidamente sus puntos débiles y construyeron una red de puestos avanzados y defensas que hoy todavía ves como ruinas en los mapas.
La pesadilla de aquella época fueron los Leapers: caminantes mecánicos de seis patas, imponentes y sorprendentemente adaptables. Después de que el último Leaper fuera derrotado en el Rust Belt, no se les volvió a ver por allí. Pero los rumores persisten: se dice que todavía deambulan por las regiones remotas y desoladas de Speranza. Los restos oxidados que encontramos hoy son monumentos a la batalla de Victory Ridge, donde los Raiders organizados derrotaron a los Arc desde las alturas rocosas y pusieron fin a la Primera Ola.
La Segunda Ola y el subsuelo de Toledo
Pero la humanidad celebró demasiado pronto. Los Arc son capaces de aprender. Sabemos por antiguos códices de datos que perfeccionan constantemente sus diseños y tácticas. Eso nos lleva al presente: la Segunda Ola. Esta vez, las máquinas son avanzadas, eficientes y despiadadas. Nos han obligado definitivamente a vivir bajo tierra. Nuestro mundo es ahora Toledo, una gigantesca ciudad subterránea que en realidad es un mosaico de vecindarios aislados. Estas comunidades están muy alejadas entre sí y separadas por toneladas de escombros.
Speranza es el más antiguo de estos barrios. Se fundó al comienzo de la Segunda Ola como un asentamiento independiente, construido a gran profundidad en antiguas estructuras subterráneas y edificios que habían sido engullidos por enormes sumideros hace mucho tiempo. Aquí en Toledo, la gente mira por sí misma. A veces colaboran, pero lo que predomina es la desconfianza.
Aquí es donde entramos nosotros, los Raiders. Somos la única fuente de mercancías raras para los habitantes de Toledo. Pero debido a que los recursos son tan escasos, los Raiders nos hemos vuelto territoriales y hostiles. Ese es el verdadero rostro de la lucha ahí fuera: cada uno por su cuenta, intentando llevar el mejor botín a su comunidad, incluso si hay que arrebatárselo a otro Raider por la fuerza.
La Cosecha y la carrera armamentista
¿Por qué están aquí? Los observamos en los Harvest-Events. Los Arc sondean el suelo y recolectan recursos naturales con una eficiencia destructiva. Una gigantesca Queen Arc custodia estos puntos de recolección antes de que las materias primas se envíen de vuelta a la órbita. Algunos creen que son invasores alienígenas. Otros están seguros: es Acera, explotándonos desde arriba.
Pero no estamos indefensos. Casi todo lo que usamos es el resultado de la ingeniería inversa. Nuestros inventores en Toledo han aprendido a reutilizar la tecnología Arc. Nuestros escudos de energía, nuestros dispositivos y granadas: todo es tecnología robada a las máquinas. Ese es el mundo al que sales hoy, Raider. Una eterna carrera armamentista entre el hombre y la máquina, entre vecindario y vecindario. Cuida tu espalda. Ahí arriba no hay amigos, solo botín y chatarra.